Aquí no se puede empatar – Columna para SuperDerby

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En Colombia para bien hemos sido amantes del deporte y concretamente vivimos fútbol. Este deporte se ha constituido en un simbolismo cultural importantísimo, tanto para el niño que sueña con jugarlo y convertirse en profesional, como ese hincha que anhela que sus gritos sean para celebrar los goles de su equipo.
Un partido de fútbol no es solo entretenimiento para un hincha, hace parte de su vida: le otorga importancia, le afecta directamente en su ánimo, es motivo de conversación por días, semanas, meses, y además se constituye en un recuerdo al cual aferrarse.
Cabe mencionar que los partidos tienen categorías, hay unos más importantes que otros, y dentro de esos hay unos especiales, unos distintos: los clásicos. Cada país tiene el suyo; Barcelona vs Real Madrid, Liverpool vs Manchester United, Inter vs Milán, Lazio vs Roma, River vs Boca, Fluminense, Flamengo, Nacional vs Peñarol y en un plano local tenemos nuestro Cali vs América. Como podrán ver muchos de estos derbis tienen como protagonistas a equipos que comparten una misma ciudad, ya que en estos la rivalidad deportiva es mayor.
Para entender este fenómeno basta describir lo que se vive previo y durante un clásico vallecaucano: calles adornadas con banderas rojas y verdes, caravanas de carros, romerías en distintos puntos neurálgicos de la ciudad compartiendo un cholado, pandebono o champús, si la cita es en el Pascual, la pasión de un pueblo se hace presente, el rojo prevalece y el barrio san Fernando colapsa. Si la cita es en Palmaseca, el ambiente es rural, a las afueras de Cali los hinchas verdiblancos llegan cargados de ilusión y no les importa el difícil tráfico de la zona. Ahora bien la diferencia de nuestro clásico frente al resto del mundo es de comercialización, es decir, los demás clásicos son vendidos como planes turísticos. Hoy Cali es una ciudad que tiene capacidad para atender extranjeros y darles una experiencia completa; excelentes hoteles, buena oferta gastronómica, una ciudad coqueta, falta entonces ofrecer nuestro clásico.
Amigos de SúperDerby como ciudadano, ¿cómo vendería usted nuestro derby vallecaucano?