Awá Quejuambí – Columna Opinión ADN

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Es una reserva indígena arriba de Tumaco. Zona roja, solo a seis kilómetros de allí mataron a los tres periodistas ecuatorianos. Allá donde no llega el Estado, niños de esta región clamaron a través de un informe periodístico de Marsella Pulido de Caracol Noticias que, lo único que necesitaban para ir a la escuela era un bote para agua de río.
Isabel Rentería de visita en la sala de Jairo nos contó sobre el impacto que tuvo esta nota para ella. Profesora de aquellas que nacieron con esa vocación: enseñar. Colombiana con la característica tan especial nuestra: solidaridad. Comenzó a buscar la manera de conseguir la lancha.
“Dios tenía el tiempo y la guía posibles para que liderada esta obra”. Ella como representante legal de la Asociación Preescolar del Valle junto a sus compañeras, disponían de un dinero que habían acordado era para hacer una ayuda para educación.
Comenzó a tejerse entre un grupo de voluntades que integraron: Óscar Andrés González profesor, el padre Marcial Gamboa y la comunidad, la sinergia para que en una semana se hiciera el bote. Y se hizo allí donde no llega el Estado. Marcial, misionero Claretiano consiguió el artesano. La comunidad cuidó del artesano y del bote que iba construyendo.
Los niños del reguardo han enviado a Isabel un manojo de cartas agradeciéndole el bote que los lleva a estudiar. La tarea sigue. Desde esta columna les pido que donemos libros para la biblioteca que tiene los entrepaños vacíos. Esta es la Colombia superior al Estado, al gobierno, a los políticos y a los criminales. El Centro educativo indígena Awá Quejuambí, tiene un aviso que dice: ciencia-identidad.

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