Gracias, CIAT – Columna Opinión ADN

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La globalización, la proliferación de comida chatarra, la publicidad de esta y la sobrepoblación han sido factores determinantes para generar un problema de salud pública: Obesidad y con ella las enfermedades que se derivan.
Por fortuna para mitigar estos efectos tenemos a una institución que esta semana cumplió 50 años de operaciones en el Valle Del Cauca: El Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT. Ellos llevan 5 décadas de investigación buscando reducir la pobreza, responder al cambio climático, mejorar la nutrición y el desarrollo del campo. En este último rubro, han promovido buenas prácticas agroindustriales como el desarrollo de semillas y el mejoramiento de cultivos. Estas sanas prácticas es lo que ha hecho por ejemplo a una empresa vallecaucana como Arrocera la Esmeralda; el arroz amigo de las aves, certificación de Empresa B y premio sostenibilidad 2017.
Pero siguiendo con el CIAT y sus estudios, es loable su esfuerzo para la nutrición, es por eso que desde el 2015 han comenzado a trabajar en un sistema alimentario sostenible, basándose en el pacto de Milán (Gobernanza, Dieta Sana, Equidad Social, Producción Alimentaria, Abastecimiento, Distribución y desperdicios). Son 150 Alcaldes en el mundo quienes firmaron el pacto. El propósito de CIAT es que Cali se integre y convierta en política pública todos estos parámetros de buenas prácticas para una alimentación sostenible. Es menester hacerlo. Nuestra ciudad presenta una particularidad: en niños hasta los 5 años la tasa de desnutrición es muy alta y en jóvenes y adultos Cali presenta una tasa de obesidad del 50%.
Siguiendo por esta línea, el CIAT estará muy pendiente del decreto que hay en nuestra ciudad de la supervisión de las tiendas escolares; aquella que revisa la calidad de los alimentos y del menú que ofrecen las tiendas en instituciones educativas para que nuestros niños desde jóvenes adquieran una cultura de la buena nutrición.
Los trabajos del CIAT siguen en pro de la comunidad, por los que nombré y por los tantos que no; Gracias, CIAT.