Ser Madre – Columna Opinión ADN

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¿Hay un trabajo más loable que ser Madre? ¿Se enseña a serlo? ¿Hay algo más valioso que la vida y futuro de un niño?

Para ser madre lo primero que debes tener es amor y este sentimiento infortunadamente hoy no se encuentra fácil. Luego, por supuesto, vendrán ciertas capacidades que puedes aprender y desarrollar para brindar una educación integral a un niño o niña desde tu rol como adulto responsable. Pero desgraciadamente en nuestro país existen niños sin posibilidad de un hogar o un ambiente favorable para su desarrollo. Para mitigar en algo esto, se creó el programa de madres y padres comunitarios del Instituto de Bienestar Familiar (ICBF).

Estas personas son aquellos agentes educativos comunitarios responsables del cuidado de los niños y las niñas de primera infancia del programa de Hogares Comunitarios de Bienestar.

Su labor es titánica porque muchas de estas madres comunitarias ofrecen hasta su propio hogar para atender niños y niñas que se encuentran en condiciones de pobreza y/o situación vulnerable. Es por eso que es justo que se les reconozca legalmente lo que hacen. Me refiero a unas condiciones laborales estables, seguridad social y derecho a pensión.

Esta semana en Corazón Pacífico estuvimos escuchando a representantes de las madres comunitarias como María Fernanda Flaker, presidenta sindicato Sintracihobi y Gloria Peña, representante legal de Coomacovalle, además de Carlos Adolfo Ordoñez, abogado quien nos explicaba aspectos legales. Ellos se pronunciaron ante el fallo de la Corte Constitucional  que benefició a 106 madres comunitarias con acceso a pensión pero dejó por fuera a más de 60 mil personas quienes están en el programa de madres comunitarias y que alzan su voz para ser tenidas en cuenta.

Cada reclamo de una madre comunitaria debe ser el reclamo de cada colombiano porque es una petición justa, porque ellas hacen una labor que beneficia a la comunidad, que favorece a nuestro futuro como son los niños y niñas a quienes ellas no solo cuidan sino instruyen porque hoy en día están capacitadas, son estudiadas y desbordan amor por lo que hacen. Al fin y al cabo ellas tienen el mejor don: ser madres.