Vallenpaz – Columna Opinión ADN

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Guachené fue el primer territorio donde se implementó Vallenpaz. Se realizó la décima primera cena donde se reconoció a esta población del plátano, cacao, café y mucho arroz.
Vallenpaz no se ha leído desde el ministerio de agricultura. Todos los que saben de campo, de la madre tierra reconoce las bondades de este modelo. Este, es un todo. Social, productivo, empresarial, comercial y de nutrición. El proceso consta de cinco fases. El desarrollo de las regiones donde es palpable. Tenemos que sacar la cabeza y descubrir que hay otras maneras de hacer agricultura. Se debe pregonar que en el suroccidente de Colombia hay una dinámica que ha contribuido al desarrollo integral de cada comunidad.
A primera vista, se cree que es una ORG más. No. Es un modelo que ha cosechado comunidades en paz, colaborativas entre sí. Su modelo se ha mantenido porque los resultados en cada cosecha son los mejores.
La cena tuvo momentos plenos de alegría por reconocimientos a quienes como José Manuel Suso de Arrocera La Esmeralda ha consolidado una producción limpia, sostenible, amigable con el medio ambiente. Recibió el reconocimiento en nombre de 670 agricultores. El momento creció cuando nombró a José Harvey Bazán y Mery Lucumí, los primeros agricultores certificados en Latinoamérica de arroz orgánico. No solo Arrocera La Esmeralda tiene clara su misión filantrópica, sino, que el modelo de valor compartido se hace presente; habrá un hotel para avistamiento de aves. Esta es la región donde empresarios como Alfredo Carvajal Sinisterra Y Manuel Suso Cárdenas hicieron de sus empleados personas útiles y dignas.

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